Acerca de ¿Cuándo es recomendable consultar?
Caída del cabello durante varias semanas o meses.
Disminución progresiva de la densidad capilar.
Aparición de entradas o aumento del ancho de la raya del cabello.
Áreas localizadas sin cabello.
Picazón, ardor, dolor o sensibilidad en el cuero cabelludo.
Caspa persistente o descamación que no mejora con tratamientos habituales.
Exceso de grasa o enrojecimiento del cuero cabelludo.
Cabello cada vez más fino o frágil.
Antecedentes familiares de alopecia.
Pérdida de cabello después del embarazo, una cirugía, una enfermedad o un periodo de estrés importante.
Recuerde: cuanto más temprano se establezca el diagnóstico, mayores son las posibilidades de preservar el folículo piloso, controlar la enfermedad y obtener mejores resultados con el tratamiento.